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D.O Toro

Toro es una histórica área vinícola que ha regresado con fuerza en los últimos quince años con un vino tinto rico y potente basado en la uva autóctona Tinta de Toro (variante local de Tempranillo).

Los vinos comenzaron a mostrar su potencial después de que una nueva generación de enólogos cualificados comenzara a trabajar en la zona, a lo que se sumó la necesaria inversión realizada en equipos de acero inoxidable a partir de los años ochenta. En la última década también se han introducido continuas mejoras en los métodos de vendimia.

Lo que hace especiales a los vinos de Toro, y lo que les ha dado fama desde tiempos medievales, es la combinación de fuerza, buena fruta, frescura, acidez y el talento de los viticultores de la comarca para conseguir una óptima maduración . Los resultados de sus vinos en diferentes catas realizadas por todo el mundo demuestran que las inversiones realizadas en el pasado empiezan a dar sus frutos.

Los productores locales consideran vinos jóvenes a los que tienen dos años; Crianzas, a los que tienen de cinco a nueve; Reservas, a partir de los trece años y Grandes Reservas cuando alcanzan los veinte años.




En Toro se elabora vino desde finales del siglo I a.C., cuando los griegos enseñaron cómo hacerlo a las tribus celtas locales. Después, en la temprana Edad Media, estos vinos fueron los primeros en comercializarse de toda la región del Duero.

Alfonso IX otorgó tierras en esta comarca a las órdenes religiosas, como a la de la Catedral de Santiago de Compostela, que carecían de vides en sus regiones de origen. De hecho, de las cuarenta iglesias y conventos que existen en la antigua ciudad de Toro, muchas fueron construidas gracias a la riqueza generada por el vino. Todo esto fue dando reputación a ese tinto, que empezó a ser vendido a otras ciudades, como Sevilla o Palencia, hasta el punto de que, éstas, se vieron obligadas a promulgar leyes proteccionistas. En esa época, los productores construían bodegas subterráneas para conseguir una mayor calidad al controlar mejor la temperatura.

A finales del siglo XIX, grandes cantidades de vino fueron enviadas por tren a Francia durante la crisis de la filoxera, que no afectó a los viñedos de la zona, protegidos por su suelo arenoso. Por esta razón, vides de otras zonas castellanas afectadas por la filoxera fueron reemplazadas por otras procedentes de Toro.


La D.O. Toro está situada al sudeste de la provincia de Zamora y sus viñedos limitan al noroeste con la D.O. Rueda. Están a su vez divididos entre el sur de Zamora, donde se sitúa la gran mayoría de los mismos, y la provincia de Valladolid, en la que penetran unos pocos kilómetros. La importancia de estos viñedos ha sido tal que ellos han dado su nombre a la comarca y a la pequeña e histórica ciudad de Toro, situada sobre el río Duero, en el norte del área de cultivo.

Los viñedos se encuentran a una altitud de entre 650 y 825 metros sobre el nivel del mar, principalmente en un terreno suavemente ondulado con pendientes muy ligeras al sur del río Duero. En la parte norte del río están los viñedos de Morales de Toro y Pedrosa del Rey, que fueron añadidos con posterioridad a la creación de la D.O.

Predominan los suelos fluviales en los valles próximo al río Duero y a sus afluentes: Guarena, Talanda y Hornija. En el norte hay caliza y, lejos de los ríos, los terrenos tienden a ser secos y arenosos con un subsuelo pedregoso y pobre en materias orgánicas, pero bien drenados.




El clima es continental extremo, con veranos largos, calurosos, y a veces muy secos, y con inviernos muy fríos. Las temperaturas pueden caer hasta los 10 grados bajo cero y la pluviosidad varía desde los 300 mm en el norte de la región hasta los 400 mm en el sur.

En invierno, los vientos pueden traer inesperadas lluvias adicionales. Las heladas son un riesgo entre octubre y la primera semana de mayo, y los viñedos situados en la baja planicie son susceptibles de ser azotados por fuertes vientos.


La variedad autóctona de uva Tinta de Toro, adaptada de la Tempranillo, ha sido progresivamente replantada entre los años 1996 y 2001, lo que se ha traducido en un incremento de su cuota del 60% a más del 75% de los viñedos. Este proceso todavía continúa, paralelamente a la concentración de viejos minifundios que se encontraban desperdigados.

Tinta de Toro es la uva principal de la denominación, pero no la única: hay otras variedades como Garnacha Tinta, Malvasía y Verdejo que se cultivan en menores cantidades para elaborar vinos rosados y blancos. Merlot y Cabernet Sauvignon han comenzado a cultivarse de forma experimental.

Debido a la larga y calurosa estación veraniega (alrededor de 230 días), los racimos maduran muy pronto y están listos para su recogida dos semanas antes que en Rioja. Las vides son plantadas de forma libre en vaso o en espaldera. Debido a que los terrenos son secos y arenosos, muchas vides son injertadas para prevenir la filoxera.



Las seis bodegas originales de la D.O., en manos de familias o cooperativas, han invertido en el transcurso de los últimos veinte años en modernos equipos de acero inoxidable; por otro lado, quienes han llegado a la comarca para invertir en la industria del vino han construido bodegas dotadas con las últimas tecnologías. Junto a ellas, sin embargo, las antiguas bodegas subterráneas están siendo rehabilitadas y reabiertas.


Toro ha consolidado su reputación en los últimos tiempos gracias a sus grandes tintos, ricos y complejos en aromas y sabores. Todos los tintos son elaborados supuestamente al 100% a partir de la variedad Tinta de Toro, pero algunos viticultores añaden un poco de Vermejo, Garnacha o, incluso, Cabernet Sauvignon. En este clima, la uva Tinta da lugar a excelentes vinos jóvenes, aunque un cuarto de los tintos se reservan en la actualidad para crianza. Las regulaciones sobre el envejecimiento siguen los estándares nacionales.

También se elaboran pequeñas cantidades de blanco y rosado. Los blancos dulces son elaborados con la uva Malvasía, mientras que los caldos fermentados en frío son frescos y secos con doble cuerpo, con un fuerte sabor afrutado y un final seco que la Malvasía les confiere cuando ha sido tratada y fermentada correctamente. Los rosados suelen estar elaborados con Garnacha, con entre 12 y 24 horas de maceración, y son jugosos y robustos.


D.O. Rueda

Desde que en 1980 esta tradicional zona vinícola consiguiera la categoría de D.O., ha experimentado una segunda etapa de desarrollo, convirtiéndose en la región más representativa de los vinos blancos de Castilla y León.

Está situada en la zona alta de la meseta norte, en plena altiplanicie del Duero, ocupando una gran extensión de la provincia de Valladolid y de las colindantes Segovia y Ávila. Se extiende sobre un terreno suavemente ondulado que discurre entre algunas de las ciudades que jugaron una parte más destacada en la historia medieval de España.

La replantación extensiva de este área con uvas autóctonas, en particular Verdejo, ha dado lugar a una generación nueva de vinos frescos, jóvenes, muy afrutados que ahora comienzan a ser envejecidos . A esta variedad se unen la Sauvignon Blanc, que se integra perfectamente con los vinos de la zona, y la Viura, que aporta un punto de acidez y ligereza. Las tres juntas conforman un trinomio perfecto para elaborar vinos de calidad.

En la actualidad, todas las bodegas están dotadas de equipos de acero inoxidable; reralizan la cosecha, mecanizada, de noche; y protegen con gas inerte las uvas en el trayecto del viñedo a las prensas. Al mismo tiempo, los viticultores de esta zona continúan haciendo vinos del estilo de Jerez, como los rancios oxidados y los generosos envejecidos bajo una capa de levadura natural (flor) de uvas Palomino, plantadas después de que la filoxera destruyera las vides.

En otoño 2001 la D.O. Rueda decidió incluir vinos tintos en su regulación . Además, se espera que en un futuro cercano los vinos tintos que se comercializan como Vinos de la Tierra de Medina del Campo pasen a formar parte de la D.O.




El desarrollo de la viticultura en esta zona comenzó en el siglo XI, después de la Reconquista, gracias a Alfonso VI, quien ofreció plena propiedad de la tierra a los repobladores. Algunas órdenes monásticas aceptaron de buen grado la oferta y construyeron monasterios, usando los viñedos para proveer a la zona de vino y abastecer a la corte castellana. Posteriormente, llegó a requisar la mitad del vino producido en Medina del Campo, nombre por el que se conocía la zona entonces.

En el siglo XVIII el área de viñedos era más extensa que hoy y estaba plantada exclusivamente con Verdejo. El éxito del vino se debió, en parte, a la clarificación mediante la arcilla local, que producía un caldo muy limpio y duradero. Los vinos de Rueda tuvieron un éxito comercial más que considerable hasta que la filoxera destruyó dos terceras partes de los viñedos entre 1909 y 1922. La zona se replantó con vides escogidas más por criterios de productividad que de calidad. La uva Palomino reemplazó a la Verdejo, la predominante hasta entonces, y los vinos jóvenes hechos a partir de esta nueva variedad eran vendidos al por mayor.

La idea de crear una D.O. surgió por primera vez en 1935. En 1972, la bodega riojana Marqués de Riscal decidió establecerse en la zona para hacer vinos blancos jóvenes y frescos con la uva autóctona Verdejo, dando así comienzo a una nueva era en la que se replantó una gran zona de viñedos. Así, Rueda consiguió por fin la D.O. en 1980. Desde entonces, la regulación ha sido modificada varias veces para dar cabida en la D.O. a exitosas uvas experimentales, vinos espumosos y tintos.




La D.O. Rueda, al igual que la ciudad del mismo nombre en el centro de la denominación, se encuentra aproximadamente a 170 kilómetros al noroeste de Madrid, en Castilla y León. Es tierra llana, de la meseta alta, con amplios horizontes y suaves colinas ligeramente onduladas.

Los viñedos se extienden a lo largo de tres provincias, aunque la mayoría se sitúan en Valladolid. El río Duero cruza la región de este a oeste al norte de la D.O. Cerca del río, los suelos son aluviales con un contenido en caliza que alcanza el 24%. En el sur, la superficie del suelo es marrón y arenosa con un subsuelo de arenisca y arcilla. El drenaje es bueno y el suelo es razonablemente rico en hierro y fácil de labrar. Las altitudes varían entre 600 y 780 metros sobre el nivel del mar.






El clima es continental, ventoso y con cierta influencia atlántica. Las temperaturas caen bajo cero en invierno, pudiendo producirse fuertes heladas, espesas nieblas, viento y granizo. Por el contrario, en el verano los días son muy calurosos, largos y luminosos, aunque las temperaturas no llegan a ser tan elevadas como en la meseta sur. También hay tormentas ocasionales.

La lluvia es uno de los factores clave en la calidad de los vinos. Normalmente llueve en primavera y otoño, aunque hay años en que lo hace de forma esporádica y uniforme, produciéndose entonces una cosecha de calidad excepcional. La sequía sólo afecta a esta zona ocasionalmente.





Las principales variedades de uva utilizadas para elaborar los vinos blancos son Verdejo (52%) y Viura (22,5%). Sauvignon Blanc (7%) fue introducida de forma experimental por las bodegas Marqués de Riscal y cada vez se cultiva con más asiduidad.

Actualmente, también se permite la elaboración de vinos tintos bajo el control de la Denominación de Origen con uvas Tempranillo, Cabernet-Sauvignon, Merlot y Garnacha. Aunque la uva Palomino Fino todavía está presente en el 18% de los viñedos, en las nuevas plantaciones no se permite su plantación.

Hoy en día la producción por hectárea se encuentra entre un cuarto y la mitad de los niveles permitidos. La mayor parte de los viñedos son plantados a unos tres metros de distancia entre cada fila para permitir la mecanización, lo que ha supuesto un paso importante en la consecución de un cultivo cada vez de mayor calidad, especialmente en el caso de la cosecha rápida durante la noche. La irrigación se permite sólo en fechas especiales como el 31 de julio en Ávila y Valladolid y el 15 de agosto en Segovia.

Las vides se plantan a menudo pegadas a la tierra para que resistan mejor el fuerte viento característico del clima invernal. Además, se están probando varios sistemas para lograr que el aire corra alrededor de las filas de vides durante el caluroso verano.

La tradicionales Verdejo y Viura se recogen cuando presentan un porcentaje potencial de alcohol de 12 grados. Se cosechan de noche o muy temprano por la mañana, y posteriormente, se protegen con un gas inerte más pesado que el aire.


Hay tres tipos de vino blanco joven: Rueda Superior, con un mínimo del 75% de uva Verdejo; Sauvignon Blanc, basado al 100% en esta variedad; y Rueda Blanco, elaborado a partir de un mínimo del 40% de Verdejo o Sauvignon. Los vinos de la variedad Verdejo se caracterizan por su buena estructura, muy aromática y ácida.

Los vinos espumosos deben elaborarse con el 40% de Verdejo para vinos medios y semidulces, y el 85% de Verdejo para Brut y Brut Nature.

Tanto el Rueda Pálido como el Rueda Dorado se pueden elaborar con cualquier combinación de uvas autorizadas. El primero es un vino de licor, seco, con una contenido alcohólico mínimo del 15%. El Dorado es también un vino de licor, seco, de crianza oxidativa, con una graduación alcohólica mínima de 15º.

Los rosados y tintos han sido definidos recientemente por la regulación, que se actualizó en 2001. Se elaboran respectivamente con el 50% de variedades rojas y el 50% de Tempranillo.


Los vinos blancos, frescos y luminosos, por los que es famosa la D.O. se elaboran con uvas que inicialmente se enfrían (por debajo de la temperatura de fermentación) y luego permanecen cubiertas de un gas inerte durante el proceso de fermentación en frío. El prensado se hace con mucho cuidado y el mosto florse mezcla con vino previamente prensado.

Al igual que en la Ribera del Duero, los vinos tintos se elaboran mediante las técnicas más actuales: se despalillan y fermentan las uvas y la pulpa, después de extraído el mosto flor, se prensa añadiéndole el vino prensado al mosto anterior para obtener la mezcla final.

Las regulaciones sobre el envejecimiento para los vinos de Crianza, Reserva y Gran Reserva, tanto tintos como blancos, son una variación sobre el sistema nacional y especifican que los barriles no deben tener más de ocho años de antigüedad. Los vinos fermentados en barril sólo pueden etiquetarse si han sido fermentados en barricas de 225 litros y reposados sobre sus lías al menos durante tres meses.

Vinos tradicionales como los generosos siguen un eficaz y acelerado proceso de oxidación tras su fermentación tumultuosa. Al cabo de unos diez meses, el vino cobra un peculiar color oro y se forma una fina película de levadura llamada flor en la superficie. Los generosos deben pasar un mínimo de cuatro años en el proceso de oxidación para que envejezcan. El vino pálido debe pasar los dos años finales de su envejecimiento en roble, y el dorado, los últimos tres.

Los vinos espumosos se elaboran mediante el llamado método tradicional, pero con la uva Verdejo en vez de Viura, y deben pasar al menos nueve meses sobre sus lías antes del degüelle.


D.O. Ribera del Duero

La Ribera del Duero está bendecida por una combinación única de tierra, microclima y una uva autóctona que produce unos magníficos y complejos vinos tintos. En esta altitud, la Tempranillo (también conocida en esta zona como Tinta del País o Tinto Fino) crece con una fina piel y una acidez con la que se producen deliciosos vinos jóvenes, pero que a la vez tienen la capacidad de envejecer magníficamente para dar lugar a Gran Reservas. Los vinos tintos se elaboran con un 75% de esta variedad, y el resto con uvas autorizadas.

Tras la creación de la Denominación de Origen en 1982, muchas zonas de viñedos fueron replantadas. A partir de ese momento, bodegas de todos los tipos, desde pequeños negocios familiares a grandes cooperativas, pasando por bodegas individuales, comenzaron a invertir en las más moderna tecnología de elaboración del vino. De igual modo, muchas familias que durante generaciones cultivaron y vendieron sus uvas a las bodegas de la zona comenzaron a construir sus propias bodegas. Al mismo tiempo, el Consejo Regulador ha estado trabajando desde entonces en la promoción genérica de los vinos amparados, tanto a nivel nacional como internacional.

Toda esta sabiduría colectiva adquirida en los últimos años ha tenido un enorme impacto sobre la calidad de los vinos, que ahora se exportan a todo el mundo. En la actualidad, la D.O. Ribera del Duero es posiblemente, junto a La Rioja, Cava y Jerez, una de las más afamadas del país.

Existe un Museo del Vino en el Castillo de Peñafiel (Valladolid) y un Centro de Interpretación del Vino en Aranda del Duero (Burgos).



La forma actual de hacer vino proviene de la tradición medieval,cuando los viñedos se extendían a las afueras de los monasterios. En el siglo XVI, la elaboración de vino, a partir de la Tinta del País, constituía la principal actividad económica del valle. Ya en 1650, las bodegas de Aranda de Duero produjeron seis millones de litros de vino. En esta época, las cuevas subterráneas horadadas profundamente en la tierra eran vitales para controlar y almacenar el vino en la madera.

En 1864, una bodega llamada Vega Sicilia se instaló aquí por don Eloy Lecanda Chavés, quién plantó vides de Burdeos y aplicó los métodos franceses para elaborar vino. En aquel entonces, los caldos se introducían en barriles de fermentación abiertos y, finalmente, se dejaban madurar en madera durante diez años antes de proceder al embotellado y la posterior venta. De esta forma, la bodega adquirió una categoría legendaria, que mantiene hoy día y que le ha llevado a convertirse en una influencia clave en la manera de elaborar el vino en esta zona. Asimismo, ha marcado unos estándares de calidad muy altos en la Denominación de Origen. En la actualidad, los viticultores castellanos están más cerca de los modos bordoleses que de los riojanos, y sus vinos, plenos de potencia, estructura y sabor, tardan tiempo en redondear sus atributos dentro de la botella y en desarrollar sus elegantes aromas.

En otros viñedos y bodegas predominaron los vigorosos rosados hasta que se creó la Denominación de Origen en 1982. regulándose y estableciéndose los parámetros de calidad de los vinos amparados.


La Ribera del Duero se sitúa en el sureste de Castilla y León, en la parte más alta del Duero, y se extiende desde el este al oeste, formando un extenso canal en la parte alta de la meseta. Las más de 20.000 hectáreas amparadas por el Consejo Regulador abarcan en la actualidad 104 municipios, dispersados entre las provincias de Valladolid, Burgos, Segovia y Soria. Las principales ciudades de la denominación son Aranda de Duero, Peñafiel, Roa y San Esteban de Gormaz

En términos generales, se puede decir que la meseta se inclina hacia abajo desde el este hacia el oeste con una altitud media de 750-850 metros. Los viñedos se extienden a lo largo de 110 kilómetros del río, penetran hacia el este en la provincia de Burgos, hacia el oeste en Valladolid, e incluso se adentran con unos pocos viñedos en el sur de Segovia. Las plantaciones se localizan al norte y al sur del río, desde las riberas hasta los picos más altos donde el valle encuentra la meseta. Las vides se van acabando a medida que se avanza hacia el oeste, donde el valle declina.

El terreno varía considerablemente. Las riberas y las tierras bajas con agua muy cerca de la superficie se denominan campiña y terrazas. Las zonas inclinadas que se sitúan por encima de ellas, los mejores terrenos para las vides, reciben el nombre de laderas, mientras que las zonas escarpadas, no recomendadas para la plantación, se llaman cuestas. Por encima de éstas, se localiza el denominado páramo, tradicionalmente destinado al cultivo de cereales. Algunos cultivadores están empezando a plantar vides en estos terrenos. La orientación de las cuestas es importante: por lo general, las que están orientadas al sudeste son las más valoradas.

El factor clave en la calidad de la tierra de los viñedos es la cantidad de piedra caliza y tiza que contienen: más del 33% (el 9% tiza activa) en el suelo del oeste y alrededor del 50% (18% tiza activa) en el este. Algunos terrenos tienen tal cantidad de tiza que parecen casi blancos.

Los suelos de esta zona son complejos. En la campiña, al pie del valle, son aluviales con arena y arcilla. En la parte más alta de los lados del valle, donde se asienta el páramo, se compone de piedra caliza y tiza en el este, y de tiza, en el oeste. Hacia el este, las laderas más bajas son de arcilla y marga, mientras que en las cuestas más bajas predomina la piedra caliza, la arcilla y la marga. Las laderas más altas están formadas por arcilla y marga. En el oeste, las más bajas se componen de arena sobre arcilla. Las pendientes más bajas son de marga con algo de yeso, mientras que las superiores son de marga calcárea.


El clima del valle del Duero oscila entre el frío extremo de la meseta durante el invierno, propio del clima continental,y las características del clima mediterráneo, como el calor y la sequedad.

Protegido de los fríos vientos, cuenta con precipitaciones moderadas o escasas: llueve entre 75 y 90 días al año, sobre todo en primavera y otoño, con el aporte adicional de la humedad que proporcionan las nieblas del Duero. Los veranos son calurosos y secos. A pesar de ello, en el verano la evaporación puede ser mayor que las precipitaciones desde mediados de junio a mediados de septiembre, cuando durante el día la temperatura media oscila entre 25-32º. Sin embargo, estas temperaturas caen bastante durante la noche debido a la altitud, permitiendo a las vides refrescarse y descansar, algo muy beneficioso para ellas.

Las heladas son una constante preocupación desde finales del otoño hasta la primavera. Ocasionalmente, la temperatura puede caer hasta -20º. El viento también puede amenazar a los viñedos.


La principal variedad es la Tempranillo, también conocida como Tinto Fino o Tinta del País, presente en más del 90% de los viñedos. Sin embargo, existen otras cinco variedades aprobadas, tres de ellas históricas: Merlot, Malbec y Cabernet-Sauvignon.

La Garnacha Tinta (también conocida como Tinta Aragonesa) se utiliza principalmente para la producción de los rosados. La uva blanca Albillo se emplea en algunas fases de la elaboración del vino.

En los viñedos más viejos las vides se plantan en terrenos cuadrados de tal forma que no necesitan de ningún soporte para sustentarse. Por el contrario, en los más nuevos las vides se colocan en espalderas. Todas las vides son injertadas en rizomas americanos, que varían dependiendo de los suelos. La preocupación de los viticultores comienza en la propia viña, donde la selección de la uva es exhaustiva para que luego en la bodega proporcione los mejores resultados.

Por lo general, las vides son muy sanas, aunque a veces pueden sufrir alguna pequeña complicación a causa del clima extremo, la sequedad y los suelos agotados.

La vendimia empieza generalmente los diez primeros días de octubre. Sin embargo, esta fecha depende del clima.



Las modernas técnicas de elaboración del vino de la Ribera del Duero producen unos caldos que se pueden beber jóvenes, aunque cada vez más bodegas exploran las posibilidades del envejecimiento.

Las bodegas varían mucho. Las más modernas cuentan con los últimos equipos de acero inoxidable y están diseñadas para aprovechar la gravedad y la energía solar. Las uvas son despalilladas antes del prensado, y la fermentación alcohólica se realiza utilizando la piel de las uvas tanto tiempo como sea necesario. El nuevo vino se pasa entonces a otro tanque para que se produzca la fermentación maloláctica. Si es necesario se emplean tanques con agua caliente para ayudar en el proceso de fermentación. Este vino se puede pasar después a depósitos de acero, en el caso de los vinos jóvenes, o a barriles de roble en el caso de los Crianza, Reserva y Gran Reserva.

La pulpa de la uva de la primera fermentación se presiona, y los mostos resultantes pueden agregarse al vino principal para reforzar los taninos. También pueden utilizarse para elaborar otro vino por separado o venderse para su destilación. El vino puede filtrarse o no, dependiendo de las preferencias de cada bodega.

En los criterios de envejecimiento se sigue lo estipulado en el Reglamento de la D.O. y en la Legislación española vigente. Los tiempos se cuentan, respecto al año de la Vendimia, a partir del 1 de octubre para los Crianza y del 1 de diciembre para los Reserva y Gran Reserva.



La D.O. Ribera del Duero ampara vinos tintos y rosados. Los tintos deben contener al menos un 75% de Temparnillo (Tinto Fino o Tinta del País) y varían desde los jóvenes brillantes, frescos y muy afrutados a los más complejos Gran Reserva. A los dos años, los Crianza tienen una elegancia sutil y un aroma profundo. Sin embargo, estos vinos pueden mejorar aún más después de ese periodo.

Los mejores maduran más de diez años y en la década siguiente todavía mejoran aún. Muchos caldos se pueden beber jóvenes o tras sólo unos meses de envejecimiento.

Aunque la producción del tradicional rosado ha disminuido de forma importante respecto a las cantidades que se hacían hace 30 años, algunas bodegas de calidad lo están relanzando.


D.O. Cigales

La comarca de Cigales ha estado tradicionalmente asociada a vinos aromáticos y rosados . Sin embargo, los productores están comenzando a mostrar su interés por la elaboración de vinos tintos, siguiendo el ejemplo de otras denominaciones del valle del río Duero . Y, ciertamente, tanto por el suelo, el clima y las uvas de esta pequeña zona vinícola (tiene algo menos de 3.000 hectáreas) como por los primeros resultados alcanzados por las bodegas, el futuro es muy prometedor. De hecho, el Consejo Regulador está realizando un nuevo reglamento que tenga en cuenta todos estos cambios.

Mientras tanto, Cigales permanece como la Denominación de Origen más tradicional de Castilla y León . Las bodegas compran las uvas en los viñedos familiares, conocidos como majuelos, donde todos los trabajos de mantenimiento y vendimia son realizados generalmente por las propias familias.

Sin embargo, la D.O. Cigales esta empezando a atraer nuevas inversiones, que se están traduciendo en la elaboración de vinos más ajustados al gusto del consumidor moderno.




Al igual que otras denominaciones de la zona, Cigales abasteció de vino a Valladolid y a otras ciudades durante la época medieval. Mientras que Toro suministraba vino tinto y Rueda blanco, Cigales hacía lo propio con sus claretes. Estos vinos eran elaborados hasta fechas muy recientes en pequeños y viejos sótanos agrupados como hormigueros y próximos a las ciudades. A menudo eran compartidos por pequeños bodegueros y tenían una profundidad de unos diez metros.


La D.O. Cigales se encuentra situada justo al norte de Valladolid y sus viñedos se extienden por el norte hasta cerca de Palencia. La viña es atravesada por el río Pisuerga, que ha erosionado ligeramente las terrazas de su ribera derecha.

Los terrenos se encuentran a una altitud de 700-800 metros y son generalmente llanos. El suelo es marrón claro y está formado de arena caliza y gredas yesíferas que reposan sobre arcillas y margas. Su estructura es granular, débil, con escasa pedregosidad y carente de materia orgánica.




El clima es el característico continental de la meseta central, con influencia atlántica y fuertes oscilaciones térmicas. Las temperaturas bajan a menudo de los cero grados en invierno y suelen producir heladas hasta bien entrada la primavera, lo que puede convertirse en un riesgo para las cosechas. Los veranos son bastante cálidos y se alcanzan los 40º. Las precipitaciones son más bien bajas (425 mm) y se producen sobre todo en primavera y otoño.


Las variedades de uva son las clásicas del valle del Duero: Tinta del País (Tempranillo), Garnacha y Garnacha Grís. Las uvas blancas empleadas son Albillo y Verdejo, tradicionalmente usadas para proporcionar aroma al vino rosado. Las bodegas más grandes están experimentando con Cabernet-Sauvignon, Merlot y Sauvignon Blanc.

La vid suele estar plantada en vaso, mientras que los viñedos más jóvenes, la mayoría de Tinta del País, suelen estar sujetos con espalderas y en ocasiones incorporan sistemas de irrigación. La vendimia ha sido adelantada en los últimos años y comienza normalmente el 26 de septiembre.


Tradicionalmente, los vinos se trasladaban de los depósitos de fermentación a las tinajas situadas bajo tierra, donde permanecían en un ambiente frío y a una temperatura estable. Sin embargo, en la actualidad las bodegas se encuentran completamente modernizadas y provistas de equipamientos en acero inoxidable. Hay algunas que todavía fermentan en fibra de vidrio, empleando un dispositivo situado dentro del depósito que se encarga de controlar la temperatura. Los vinos tintos pueden ser elaborados tanto con métodos clásicos como por maceración carbónica.



Los tradicionales vinos rosados de Cigales se han modernizado y son más aromáticos y frescos de acuerdo a las tendencias del mercado. Los pioneros vinos tintos elaborados por unos pocos productores desde finales de los 90 incluyen mezclas experimentales. Una especialmente prometedora es la de Tempranillo con Cabernet-Sauvignon. Los resultados cosechados con estos caldos sugieren que existe un enorme potencial para conseguir un envejecimiento de gran calidad y unos excelentes Reservas

D.O. Bierzo

Situada al noroeste de la provincia de León y lindando con Galicia y Asturias, el Bierzo, conocida por muchos como “la puerta de Galicia” , es una rica y fértil llanura rodeada de montañas. Probablemente, es mucho más conocida como un área minera y por la presencia de un pequeño grupo de ciudades industriales, pero es también una zona ideal para el viñedo. El valle donde se sitúan las vides posee una suave pendiente que nace en los bosques de pinos de las montañas circundantes y que los protege de las peores influencias del Atlántico.

Tanto por el paisaje como por sus vinos, se trata de un lugar de transición entre la meseta y Galicia, con excelentes tintos procedentes de la uva tinta Mencía y de los viñedos plantados junto a la vecina D.O. Valdeorras.

Los productores locales se muestran orgullosos de realizar excelentes caldos con buenas técnicas con las que podría llegar a convertirse en una prolífica región vinícola.


Mencía, la variedad de uva sobre la que se ha desarrollado esta denominación de origen, fue traída por los peregrinos que realizaban el Camino de Santiago. Anteriormente, los romanos ya elaboraban vino en la zona, aunque no en demasiada cantidad debido a que la mayoría de la tierra se destinó muy pronto a la minería.

Cuando el Bierzo consiguió la denominación, en 1988, sus vinos procedían de exitosas mezclas de caldos locales y de otros de fuera. Tres años antes, en junio de 1985, la zona ya alcanzó una denominación provisional y por aquel entonces los productores habían implantado nuevas tecnologías para elaborar el vino, que producían exclusivamente a partir de uvas locales.


La zona de cultivo del Bierzo se sitúa en el límite oeste de la provincia de León y se asienta en el largo Valle del Sil, que se extiende al abrigo de los Montes de León y la Cordillera Cantábrica, que también protege a otros valles afluentes del Sil.

Las ciudades más importantes son Ponferrada y Villafranca del Bierzo. Geográficamente, el valle es como una isla, con su propio clima y suelo. Su lateral oeste linda con Galicia, donde la Sierra de Caruel y Las Ancares proporcionan una barrera contra los vientos húmedos del Atlántico.

Los viñedos crecen a lo largo de la llanura a una altitud que oscila entre los 450 y los 1.000 metros sobre el nivel del mar. Están plantados en suelos movedizos, pizarrosos y húmedos que son razonablemente fértiles. También poseen arena y granito arenoso.



El microclima del valle es su mejor protección debido a que suaviza el clima continental de la meseta castellana, resguardándolo de las bajas temperaturas del invierno y las elevadas del verano. Por ello, el hielo y el granizo aparecen muy ocasionalmente, al igual que el viento y el excesivo calor del verano.

Hay mucha luminosidad y menos lluvia que en Galicia, pero suficiente: 721mm. La temperatura media durante el año es de 12,3 ºC.






Mencía es la principal variedad de uva tinta, cultivándose en el 70% de la viña. Se sigue todavía plantando, mientras que otras como Doña Blanca (10%) se encuentran en la actualidad en recesión. Merlot, Cabernet-Sauvignon y Tempranillo son todavía uvas experimentales y de ellas se elaboran vinos que han dado óptimos resultados, aunque no estén acogidas por el Consejo Regulador. Godello, la variedad blanca que se ha convertido en la estrella de la cercana D.O. Valdeorras, está comenzando a cultivarse (1,5%). Los viñedos crecen en terrazas y en las faldas de las montañas. Las vides están plantadas sobre espalderas con una distancia de tres metros entre cada fila, muy superior a los 1,5 de media de los viñedos tradicionales, que están siendo progresivamente reemplazados.

La vendimia comienza entre los días 15 y 20 del mes de septiembre.



La mayoría de las bodegas del Bierzo han realizado una considerable inversión y en la actualidad poseen prensas neumáticas de acero inoxidable y modernos depósitos de fermentación. Los vinos jóvenes y los del año, es decir, sin envejecimiento en barrica, deben superar tests analíticos y de sabor realizados por el Consejo Regulador. Los caldos se desarrollan muy bien en barricas y envejecen tanto en madera de cereza y manzana como de roble americano, que es la más utilizada.




Hay dos clases de vino blanco: aquellos que se elaboran a partir de la mezcla de las uvas Doña Blanca, Godello y Palomino, y los vinos blancos espumosos que sólo emplean Doña Blanca. Los rosados pueden estar hechos sólo de uvas tintas, con un mínimo del 50% de Mencía, o de una mezcla de uvas tintas y blancas. Asimismo, poseen algunos vinos de Crianza y Reserva blancos y rosados, que siguen todos los procedimientos legales nacionales.

Los vinos tintos constituyen la mayoría de la producción y son de cuatro tipos: jóvenes, con al menos el 70% de uva Mencía; Vinos Viejos Sin Crianza, que no han sido envejecidos en barrica pero que han pasado algún tiempo en el depósito o en la botella; Crianza y Reserva, que siguen las normas de regulación nacional.


AÑO CALIFICACIÓN
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2006
2005
2004
2003
2002 MUY BUENA
2001 MUY BUENA
2000 MUY BUENA
1999 BUENA
1998 BUENA
1997 BUENA
1996 MUY BUENA
1995 BUENA
1994 MUY BUENA
1993 DEFICIENTE
1992 MUY BUENA
1991 MUY BUENA
1990 MUY BUENA
1989 MUY BUENA
1988 MUY BUENA
1987 EXCELENTE